¿Está mal que mi hijo quiera dormir conmigo?

Una reflexión sobre el vínculo, la seguridad y las necesidades de nuestros hijos

“Mi hijo ya tiene más de 5 años y todavía quiere dormir conmigo, ¿está mal?”

Esta es una inquietud que muchas mamás y papás pueden tener. Y antes de pensar si está “bien” o “mal”, vale la pena detenernos a entender qué puede estar buscando nuestro hijo cuando desea dormir cerca de nosotros.

Para algunos niños, la cercanía de mamá o papá puede representar tranquilidad, seguridad, acompañamiento y afecto. La necesidad de sentirse protegido y acompañado forma parte del desarrollo emocional, especialmente durante los primeros años de vida.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los niños necesitan cuidados afectuosos y sensibles, así como sentirse seguros y protegidos para favorecer un desarrollo saludable.

Entonces, ¿es malo que un niño quiera dormir con mamá?

No existe una respuesta única para todas las familias.

La edad del niño, sus necesidades emocionales, sus hábitos de sueño y las circunstancias de cada familia son importantes.

Que un niño busque dormir cerca de mamá o papá no significa necesariamente que exista un problema o que se haya creado un “mal hábito”. Puede ser simplemente una forma de buscar compañía, tranquilidad o seguridad.

Lo importante es observar al niño de manera integral y acompañarlo con cariño, estableciendo hábitos de sueño adecuados para su edad.

Cercanía y seguridad pueden ir de la mano

Acompañar a nuestros hijos no significa ignorar las recomendaciones de seguridad.

En este punto es muy importante hacer una diferencia entre los niños mayores y los bebés pequeños.

👶 En los bebés, la seguridad durante el sueño es fundamental

Las recomendaciones de la American Academy of Pediatrics (AAP) indican que los bebés deben dormir boca arriba, sobre una superficie firme, plana y diseñada para el sueño infantil.

También recomienda que el bebé duerma en la misma habitación que sus padres, pero en una superficie independiente, como una cuna o moisés, especialmente durante los primeros meses de vida.

Además, deben mantenerse fuera del área de sueño del bebé las almohadas, cobijas sueltas, edredones, juguetes blandos y otros objetos que puedan obstruir la respiración o aumentar el riesgo de asfixia, atrapamiento o estrangulación.

La AAP tampoco recomienda compartir la misma superficie de sueño con un bebé. El riesgo es especialmente importante cuando el bebé es muy pequeño, nació prematuramente o con bajo peso, cuando existe exposición al humo, cuando un adulto está extremadamente cansado o cuando se han consumido alcohol, medicamentos sedantes u otras sustancias que disminuyen el estado de alerta.

¿Y qué pasa con los niños mayores?

A medida que los niños crecen, sus necesidades de sueño, autonomía y regulación emocional cambian.

Un niño mayor que ocasionalmente busca dormir con mamá o papá puede estar buscando seguridad, compañía o consuelo. La respuesta puede ser diferente dependiendo de la edad, la personalidad del niño, la dinámica familiar y lo que esté viviendo en ese momento.

Por eso, más que juzgar a una familia por sus hábitos de sueño, es importante preguntarnos:

¿Mi hijo está durmiendo bien?
¿Está descansando adecuadamente?
¿Se siente seguro y acompañado?
¿Existe alguna situación que esté provocando miedo, ansiedad o dificultad para dormir?

Cuando existen dudas persistentes sobre el sueño, el comportamiento o el desarrollo emocional de un niño, lo recomendable es comentarlo con su pediatra.

Acompañar también es escuchar

Cada niño es diferente y cada familia tiene circunstancias particulares.

El objetivo no debería ser generar culpa en mamá o papá, sino ofrecer información que permita tomar decisiones conscientes, respetuosas y, sobre todo, seguras.

El afecto, la presencia y el acompañamiento de los padres son importantes para el desarrollo infantil. La OMS destaca el papel de los cuidados afectuosos y sensibles y de un entorno en el que los niños puedan sentirse seguros y protegidos.

Dormir, sentirse seguro y recibir cariño son necesidades importantes. La manera de acompañarlas puede cambiar según la edad y las circunstancias de cada niño.


📚 Fuentes de referencia

  • American Academy of Pediatrics (AAP). Sleep-Related Infant Deaths: Updated 2022 Recommendations for Reducing Infant Deaths in the Sleep Environment. Pediatrics, 2022.
  • American Academy of Pediatrics (AAP). Evidence Base for 2022 Updated Recommendations for a Safe Infant Sleeping Environment to Reduce the Risk of Sleep-Related Infant Deaths. Pediatrics, 2022.
  • World Health Organization (WHO). Nurturing care for early childhood development.
  • World Health Organization (WHO). Promoting healthy growth and development.

Nota: Esta información tiene fines educativos y no sustituye la valoración individual de un pediatra.

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